lunes, 25 de diciembre de 2017

Las manos de Dios

Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios?

Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino, carentes de recursos para defender sus derechos, me pregunto: ¿ dónde estarán las manos de Dios?

Cuando contemplo a esa anciana olvidada; cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿ dónde estarán las manos de Dios?

Cuando veo al moribundo en su agonía lleno de dolor; cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios?

Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol, cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios?

Cuando a esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar su existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale su cuerpo a vender, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios?

Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico, su miserable cajita de dulces sin vender, cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán titiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito, cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanzas vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios?

Y me enfrento a El y le pregunto: ¿dónde están tus manos Señor? para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados? después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó ¿no te das cuenta que tú eres mis manos?, atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas”.

Y comprendí que las manos de Dios somos “TU y YO” , los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y justo, aquellos cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar de acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica y la blasfemia se reten a sí mismos para ser las manos de Dios.

Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar, te pido perdón por el amor que me diste y que no he sabido compartir, las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creación.

El mundo necesita esas manos, llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una nueva civilización, que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías, porque entregaron todo el amor para lo que fueron creadas, y Dios seguramente te dirá:



¡ESAS SON MIS MANOS!

domingo, 3 de septiembre de 2017

El ángel de los niños

Refiere una antigua leyenda que un niño que todavía no había nacido, le dijo un día a Dios: 

-Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra, pero ¿Cómo viviré allá tan pequeño y tan débil como soy?

-Entre los muchos ángeles escogí uno que te esperará- le contestó Dios.

-Pero dime Dios, acá en el cielo no hago más que cantar y sonreír y eso basta para mi felicidad. ¿Podré hacerlo allá?

-Yo enviaré un ángel para que cante y sonría para ti todos los días. Y te sentirás feliz con sus canciones y sonrisas.

-¿Y cómo entenderé cuando me hablen si no conozco el extraño idioma de los hombres?

-Un ángel te hablará las palabras más dulces y más tiernas que escuchan los humanos. Él te enseñará.

-¿Qué haré cuando quiera hablar contigo?

-Un ángel juntará tus manitas y te enseñará una oración.

-Señor, he oído que en la tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?

-Un ángel te defenderá aunque le cueste la vida.

-Señor-le dijo el niño- pero estaré siempre triste porque no te veré más, me sentiré muy solo.

-Un ángel te hablará siempre de mí y te mostrará el camino para un día volver a mi Presencia.

En ese instante una inmensa paz reinaba en el cielo, no se escuchaban voces terrestres. 

El niño repetía suavemente: Señor, dime el nombre del ángel. Señor, dime el nombre del ángel..Quiero saber su nombre.

-El Señor contestó: se llama: Mamá.

Cuando el Odio quiso matar el Amor

Escuché una vez este relato: Cuentan que en la historia del mundo hubo un día terrible en el que el Odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos los sentimientos más oscuros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano. 

Estos llegaron a la reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito. Cuando estuvieron todos habló el Odio y dijo: "Os he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien". 

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien, sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos. "Quiero que matéis al Amor", dijo. 

Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno quería destruirlo.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: "Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto; provocaré tal discordia y rabia que no lo
soportará".

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el informe del Mal Carácter quedaron decepcionados. "Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante".

Fue entonces cuando, muy diligente, se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: "En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo. 

Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará". 

Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima quien efectivamente cayó herida y la adoró en sus ídolos, que son una tentación constante, y una causa frecuente del alejamiento del amor verdadero. 

Pero, después de luchar por salir adelante, el Amor renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. 

Pero el Amor confundido lloró y pensó que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos, y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envió a la Frialdad, al Egoísmo, la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

Cuando venían las Desgracias parecía sucumbir, pues como decía Claudio de Colombiere los golpes imprevistos no permiten muchas veces que uno aproveche de ellos, a causa del abatimiento y turbación que levantan en el alma; mas con un poquito de paciencia, se ve como Dios dispone a recibir gracias muy grandes precisamente por aquel medio. 

Sin tales percances tal vez no habría sido el amor del todo malo, pero tampoco del todo bueno.

El Odio, convencido de que el Amor era invencible, les dijo a los demás: "No podemos hacer nada más... El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos”.

De pronto, de un rincón del salón se levantó alguien poco reconocido, que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte. 

"Yo mataré el Amor”, dijo con seguridad. Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo: "Ve y hazlo".

Tan sólo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después que, de mucho esperar, por fin el Amor había muerto.

Todos estaban felices, pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: "Ahí os entrego el Amor totalmente muerto y destrozado", y sin decir más ya se iba.

"Espera", dijo el Odio, "en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?"

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo: "soy La Rutina." 

Enamórate de un hombre...

No te enamores de un hombre que trabaje todo el día y llegue a casa cansado, enamórate de un hombre que trabaje lo necesario y llegue a casa en el momento justo para compartir contigo.

No te enamores de un hombre que tenga riquezas materiales sino de uno que tenga riquezas espirituales.

No te enamores de un hombre que sepa satisfacerte sexualmente sino de aquel que piense en complacer tu cuerpo y espíritu.

No te enamores de un hombre que se levante con sueño, sino de un hombre que se levante una hora antes, medite y te espere.

No te enamores de un hombre que cuenta años de matrimonio como trofeo, sino de aquel que te haga sentir todos los días como en la luna de miel.

No te enamores de un hombre que hable mucho, sino de un hombre que hable lo necesario y sepa escuchar.

No te enamores de un "Supermacho" sino de un hombre que tenga desarrolladas cualidades de caballerosidad, sensibilidad y detalle.

No te enamores de un fisicoculturista, enamórate de un hombre que sepa utilizar sus músculos en el momento justo.

No te enamores de un hombre que utilice sus palabras para herir, enamórate de aquel que utilice las palabras como poesía.

Te puedes enamorar de cualquier hombre, pero uno verdadero debe saber cómo abrir y acariciar los pétalos en una dama.

El ave enamorada.

Entre el follaje de un enorme árbol el plena floración, se podía distinguir con facilidad una pequeña rama seca. 

Todas las mañanas de aquel frío inverno, al salir el sol, la rama daba la sensación de ser un brillante arete, un arete de plata... a lo lejos, en el cielo ya teñido de luz, una mañana un ave volaba haciendo sus acostumbrados "ejercicios matinales". 

De pronto, allá a la distancia, observa un destello plateado entre el verde oscuro follaje de un bello árbol. ¿y eso, que será? -Se preguntó- y presurosa voló hacia  el sitio destellante... Al acercarse, pudo ver la causa; la seca rama estaba llena de rocío y este brillaba con los primeros rayos del sol de la alborada.

-¡Una rama de plata!- exclamó jubilosa. ¡y es toda mía, que suerte!  e inmediatamente se posa en ella, al contacto, la ramita desparramó el rocío como luces de bengala. ¡"Es un tesoro y es mio"!  - se dijo el pajarito - desde hoy, aquí viviré y nunca me separaré de ella; ¡No vaya ser que si me descuido me la vayan a robar! desde hoy, declaro a esta rama de plata, propiedad privada de mi.

¡Dicho y Hecho! todos los días; tarde, noche y madrugada el pajarito permanecía posado en  su "adorada rama de plata", aunque sed y hambre sintiera, le importaba poco, pues hacia de cuenta que nada sentía, que todo comía  y todo bebía; pues se sentía el ave mas afortunada de todas las aves, ya que solo ella, una rama plateada tenía.. ¡Su rama plateada, y el ave de ella, vive enamorada!

Aves que pasaban, decían y advertían: "Vente compañero, vamos a comer frutos deliciosos y granos también y a beber agua deliciosa que nos da la fuente de aquel manantial, y a gozar de la suave brisa que te da el volar."  No sigas ahí, te vas a morir... 

No es lo que tu crees; "Tu plateada rama"  que solo se trata de una rama seca, que muy pronto el tiempo verá derribada.. ¡Envidiosas! grita el pajarito: "Mi preciosa rama me quieren quitar, pero nunca el gusto les voy a dar".

Tres días mas desfilaron... y pasa por ahí el niño "Carlitos" con su resortera; un gran cazador, al mirar el ave, sus piedras tiró; unas pasan lejos, otra casi pega... Pero el ave, necia que ni se movía, pues su rama  de plata no abandonaría.  

Otra piedra le "voló" una  pluma, y el pajarito aleteó un poco, pero no voló... otra piedra la rama rompió y ya desprendida voló por el aire  y al suelo fue a dar, ni así el pajarito se quiso soltar... ¡Necio! quizá exclamarás. 

Y aunque tu no lo creas... ya se hallaba muerto... "De amor" pero es seguro que el día de mañana , volverá a volar.. y es que "Carlitos" ninguna piedra le pudo acertar!

"La necedad, es "cualidad" de enamorados"

Enamorarse es lo mas bello "del mundo"¡Si, pero sin olvidar todo lo demás y mucho menos la libertad compartida !

Los golpes nos hacen madurar, pero la mayoría, ni a golpes aprenden. Que le vamos a hacer, la vida es así; no como te decían o como creías... ¡ Vívela!

El niño que pudo hacerlo

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. 

La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.

Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo. 

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos. Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿Cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.

-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.

-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Algo normal

Ayer vi a un hombre, y se me hizo normal; vi que tenía una nariz y me pareció normal; volví a mirar y me di cuenta de que tal hombre tenía una boca, y nuevamente se me hizo normal...

De pronto me di cuenta de que mi concepto de la normalidad de un ser humano era aquel que tenía tales características: dos ojos, una nariz, una boca, caminaba y era normal.

Ayer vi unos niños jugando en el parque, y se me hizo normal que estuvieran jugando; me vi fumar y se me hizo normal que yo fumara; vi en la calle a un policía prepotente golpeando a un joven y se me hizo normal; como normal me parece ver en el cine escenas de violencia, de pornografía, de alcoholismo y drogadicción y una serie de antivalores. 

Lo mismo pasa cuando veo la televisión en mi propia casa, con mi familia, en un horario, que hasta los niños pueden estar presentes...

Todo lo anterior tan normal como ver a un hombre con dos ojos, una nariz y una boca...

Ya me parece normal también la contaminación del ambiente, por la basura , el smog, las heces fecales , el ruido, el claxon de los autos, los residuos químicos de las fábricas; la contaminación de almas y de las mentes; verá toda la gente esquizofrénica, también es normal.

En mi escuela, mis amigos consumen droga, no estudian, copian exámenes, sobornan a los maestros; también abusan de los alumnos, conozco algunos que, cuando pueden, cometen actos de vandalismo; tienen problemas en su casa, en la escuela y en el trabajo, no le encuentran sentido a la vida, y con frecuencia se escucha en las noticias de jóvenes que se suicidan , porque están deprimidos...

Mi vecina tiene apenas 14 años y ya está embarazada, pero sus padres no lo saben; como ella he visto a muchas jóvenes desorientadas, que se prostituyen, que tienen relaciones sin tantos preámbulos; todo tan normal, como un hombre con dos ojos, una nariz y una boca.

Si vieras que también me parece normal que haya gente que no trabaja, sin casa, personas que mueren de frío familias que no tienen que comer, que haya gente pidiendo ayuda, que haya jóvenes, adolescentes y niños, que no pueden estudiar...

No te preocupes, que también es normal ser ateo, no creer en Dios; no ir a misa los domingos, decir que Jesucristo está pasado de moda...

Es normal ser corrupto; es normal divorciarse, tener amante, tener familias desunidas; como es normal la venganza, el aborto, la mentira, la tranza, tan normal como un hombre con dos ojos, una nariz y una boca.

Es normal que los chavos usen aretes, que tengan tatuajes en el cuerpo, que se pinten el cabello; que las mujeres vistan como hombres, que anden semidesnudas, que cambien radicalmente de modas continuamente...

Es normal que se frecuente la lectura de las cartas y el tarot, de los horóscopos, el deseo de saber más acerca del futuro; es tan normal como aquel hombre con dos ojos, una nariz y una boca...

Nos hemos hecho tan insensibles a los demás, desde nuestra propia familia, que ya no nos damos cuenta de la situación que estamos viviendo; del futuro que estamos construyendo. No valoramos lo que otros han hecho y que nos han dejado como herencia.

¿Te has visto en alguna de estas situaciones?

¿Verdad que nos parece tan normal?...

¿Qué te parece si nos volvemos anormales?

Hay que meditar sobre esto; nuestro mundo está desconfigurado, si a nosotros esto nos parece normal...entonces...

Cómo serán las personas del futuro...

Matilde Obregón